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Buscarla en esta menestra de globalización puede resultar confuso, pero es un esfuerzo que sin duda merece la pena. Nuestro empeño ha dado sus frutos, y hoy las nuevas tecnologías nos permiten descubrir una persona cargada de pasión, de voluntad y de esfuerzo. Una mujer llena de montaña y de vida. Una historia de superación.
Hoy desde Hablando con Cotoyas, pasaremos la tarde "Bailando con Sarrios" en una danza íntima y sutil hacia el corazón de Sara.
Mi primer contacto con la montaña fue durante mis años de Universidad, porque en la asignatura de botánica, en el tercer año de carrera, hicimos un primer viaje a Pirineos y un segundo viaje a la Sierra de las Nieves en los Sistemas Béticos.
Mane y yo ya nos conocíamos.
Sara con Mane en la cima del Yelmo en sus primeras ascensiones
Es mi pareja desde hace más de 20 años y mi compañero de cordada más habitual durante muchos años, ahora no tanto porque él vive en Madrid y yo vivo en la Val d'Aran. Mane es Ingeniero de Montes, como yo, y supongo que la montaña nos une muchísimo en todos los aspectos.
Por entonces estudiábamos juntos, éramos amigos pero aún no éramos pareja, él era muy deportista y yo, todo lo contrario así que después de esa experiencia, me planteé apuntarme a un gimnasio y empezar a entrenar un poco.
El segundo viaje lo recuerdo muy bueno, ascendimos al Pico de la Torrecilla y allí empecé o empezamos a "picarnos" con la montaña, allá por el año 1998 pero hasta el año 2004 no fue cuando empezamos a hacer montaña "en serio".
Yo llevo haciendo running y trail running desde hace más de 20 años pero mi actividad favorita, sin lugar a dudas, es el alpinismo tanto en verano como en invierno, disciplina que hemos practicado durante muchos años.
En la cima del Monte Perdido con Mane
No está de más dar algún curso de iniciación al alpinismo para saber utilizar correctamente unos crampones y un piolet o algún curso de escalada para "perder el vértigo" y practicar los nudos básicos que vas a necesitar cuando comienzas a hacer alpinismo.
Pico de Alba, el primer y único "tresmil" de Sara en esquí de montaña
Fue una experiencia muy gratificante en el ascenso, actividad de alpinismo invernal de las que me encantan, pero muy traumática en el descenso. Sin saber esquiar, ¿cómo se desciende con unos esquís un "tresmil" como el Pico de Alba???
Para que os hagáis una idea, tardamos lo mismo en ascender que en descender.
Yo había empezado a hacer esquí de montaña sin saber esquiar, no puedo decir que esquiaba lo justo. ¡Es que no esquiaba! pero, cabezona que es una, probé el esquí de montaña y me encantó.
Durante esta primera temporada, estuve haciendo bastantes ascensiones, siempre o casi siempre por pista, y supongo que me auto-engañé creyendo que sería capaz de hacer un "tresmil" en esquí en estas condiciones.
Salimos ilesos de la experiencia del Pico de Alba, día 30 de marzo de 2017, pero estoy realmente convencida que el destino me tenía reservada una sorpresa para un par de meses más tarde, el 08 de junio de 2017…
Mientras Mane estaba trabajando en Panamá, aprovechamos para viajar por el continente americano, sobre todo para conocer montañas que desde España nos quedaban muy lejos: High Sierra de California, Rocky Mountains de Colorado...
Tristemente sin cumbre que celebrar, pero una de las experiencias más exigentes y más duras de nuestra vida.
Condiciones adversas en la ascensión al Cotopaxi
La terrible meteorología y ¡el tiempo que tardamos en ascender apenas 500 metros de desnivel!.
Si hubiésemos intentado llegar a la cumbre, habríamos hecho el descenso a una hora muy avanzada del día, la fragilidad de los puentes de nieve y de caer en una grieta se hubiera incrementado exponencialmente, con el riesgo que eso supone, poniendo en peligro nuestra vida y la de los demás.
Sara en la cima del Chachani a 6.074m
Otra expedición unos años más tarde y también en los Andes, nos dejó un muy buen sabor de boca porque es, hasta ahora, la cumbre más elevada que hemos ascendido: Chachani.
No tener prisa por ascender más alto, hay que darle tiempo al cuerpo para que se aclimate, aunque siempre tengamos mucha prisa por ascender a la cumbre.
Cuando ascendimos al MOUNT WHITNEY en USA, nosotros vivíamos en Panamá, al nivel del mar, y yo tuve mal de altura en el ascenso a la cumbre y en el descenso hasta el "campo base", porque lo ascendimos al tercer día de nuestro aterrizaje en California.
Habíamos viajado mucho a esta cordillera pero en 2014 decidí trasladarme a vivir a Pirineos, a la Val d'Aran porque, como buena Ingeniera de Montes, soy una enamorada de la montaña y de esta cordillera, así que opté por venirme a vivir aquí para disfrutar de ella al máximo.
Sara en la cima del Midi D'Ossau
¡Es la montaña por excelencia de Pirineos!. Siempre que íbamos al valle de Tena, lo mirábamos con admiración y con temor, hasta que llegó el día de poder ascenderlo.
¿Por qué Pirineos?. Es complicado; por los "tresmiles" existentes (nuestro primer "tresmil" fue el Posets en 2005), por la cantidad de montañas espectaculares que posee, por las actividades de alpinismo que puedes realizar y, actualmente, por las posibilidades para realizar esquí de montaña de una manera "segura" dentro de los dominios esquiables, de todas las estaciones de esquí existentes.
Cima del Signalkuppe, donde se encuentra el refugio más alto de Europa y los Alpes
Cuando ya vuelves a casa, o a tu "vida normal", te sientes un poco especial porque has conseguido ascender una gran montaña o porque, aunque no la hayas conseguido ascender, has vivido situaciones y momentos que, de otra manera, jamás hubieras vivido o has sabido gestionar y has conseguido superar situaciones muy complicadas.
Panorámica del Zumsteinspitze - La cima más alta que han ascendido en los Alpes
A mí me gusta entrenar en la montaña todos los días y casi siempre lo hago sola. Incluso ahora, con mi lesión de plexo braquial, me voy a la montaña por mi cuenta: trail running, montañismo, esquí de montaña, esquí alpino, bici.
Sara en el Mount Whitney junto a una chipmunk (ardilla rayada)
Antes de mi atropello, trabajábamos en oficinas anexas en Vielha (Lleida), ella en la de su empresa KABI y yo en la de Carros de Foc.
Sara junto a Edurne Pasabán en el Refugi Amics de Montgarri
Pienso que hay mucha masificación en la montaña desde hace muchos años y en la práctica de determinado tipo de actividades; como trail running o mountain biking y sí que he notado muchos cambios desde que empecé a hacer montaña por el 2004, en la que éramos menos los que empleábamos los fines de semana en disfrutar de ella.
Mane en la cima Little Badly en USA
Afluencia en la subida al Garmo Negro en el 2019
Un curioso ejemplo de este verano pasado.
Lo ascendimos el sábado 07 de septiembre y en la cima coincidimos con más de 50 personas, totalmente justificado por ser un "tresmil" y por las vistas espectaculares desde el punto más alto.
Además de todas las personas en la cima, durante su ascenso y descenso nos cruzamos con más de 100 personas.
Cola en la zona de rápel del Midi D'Ossau
Otro ejemplo, los atascos que vivimos cuando ascendimos al Midi d'Ossau. Un sábado del mes de septiembre de 2015, no en la ascensión, que también porque había mucha gente, sino en los rápeles del descenso de las dos primeras chimeneas, donde estuvimos más de unas horas para rapelar y para llegar a tierra firme.
Lo de las restricciones me parece un tema un tanto complicado pero, en algunas ocasiones, creo que no lo descartaría.
Recuerdo también, nuestra primera ascensión al Aneto, un sábado del mes de junio de 2008, donde tuvimos que esperar una hora para cruzar el Puente de Mahoma y acceder a la cumbre y otra media hora para poder descender de la montaña más elevada de Pirineos.
Empecé a escribir bailandoconsarrios.com el 25 de Febrero de 2009 y la verdad es que sigo con las mismas ganas del primer día.
Portada del blog Bailando con Sarrios
La idea de escribir "Bailando con Sarrios" fue mía, pero Mane fue el que me dio la idea del nombre.
Yo soy la "web developer", diseñadora y creadora de ideas, por lo que no paro de darle vueltas al coco con nuevas actividades o nuevos listados de cimas para publicar o con colaboraciones y entrevistas en radio, televisión y papel.
Ciertamente, los 5 millones de visitas sí que han superado mis expectativas iniciales porque jamás pensé llegar a tantas personas a través de "Bailando con Sarrios" y jamás pensé colaborar en revistas como Pyrenaica o Grandes Espacios, referentes para muchos montañeros como yo misma.
Sí, es una gran responsabilidad, pero también una gran satisfacción que la gente me reconozca el trabajo bien hecho y que me reconozcan en la montaña, cuando estoy haciendo montaña o cuando estoy realizando esquí de montaña…
Es curioso porque gente que me sigue a través de aplicaciones de entrenamiento como strava.com, donde soy Sarita "BailandoconSarrios", me solicita amistad en las redes sociales para ver mis fotos o para estar al tanto de los enlaces que publico y, sinceramente, nunca pensé que eso llegaría a pasarme.
El 08 de junio de 2017 sufrí un atropello frontal cuando circulaba en bicicleta de carretera en la localidad francesa de Arlos, muy cerca de donde yo vivía y vivo actualmente; en la Val d'Aran.
Sara en el Hospital Purpan tras el accidente
Unos meses después de trasladarme a vivir a Pirineos, conocí a Martín, un cocinero que le apasionaba la bici y la montaña, así que yo le inculqué mi pasión por la montaña y él a mí por las dos ruedas.
Sinceramente, me enganché a la bici porque es uno de los deportes más agradecidos que conozco y la forma física y la musculatura que ganas con ella no la adquieres con otros deportes.
Sara en el Hospital Purpan
Al principio solo mountain bike por pistas, pero enseguida por carretera y un año más tarde, en 2017, decidimos comprarnos una bici de carretera para hacer puertos de montaña.
Y llegó el fatídico día 08 de junio de 2017.
Sara en el Col Daubisque en el 2019
Cuando estoy de bajón, me dice: "Sara, ¡yo te he visto muerta! y mírate, ¡todas las cosas que estás haciendo ahora!".
Sara con Martín en el Col du Tourmalet
No sé si puedo dar muchos consejos, la vida te cambia en un segundo y, lamentablemente, en una situación como ésta es adaptarse o morir.
Yo soy, y siempre he sido, una persona muy, muy perfeccionista, por lo que adaptarse a una nueva situación como ésta no es nada fácil.
Antes corría todas las carreras de la Val d'Aran y hacía pódium y ahora, me cuesta hacerlo en mi categoría y eso es algo que no llevo bien.
Sara con Martín y Mane en el Malh de Taishoeres, su primera cima tras salir del hospital
Tras el atropello, mis perspectivas de montaña han cambiado bastante.
Como tengo una lesión de plexo braquial en el brazo izquierdo y, por ahora, lo tengo inutilizado, ya no puedo hacer canales o corredores de nieve muy complicados ni crestas en verano así que ahora he decidido centrarme en el esquí de montaña.
Pero como para hacer esquí de montaña hay que saber esquiar muy bien, durante el invierno me dedico a subir a esquiar a Baqueira siempre que hay buena meteorología y al menos un día a la semana hago esquí de montaña dentro de la estación.
Sara en la cima del Besiberri Sud, su primer "tresmil" tras el accidente
La vida es complicada pero ¿quién dijo que la vida era fácil?
Sara en el Anayet, su primera cima complicada tras el accidente
Proyectos a corto plazo tengo muchísimos; ascender varios "tresmiles" y algún "cuatromil" en esquí de montaña, ascender al Mont Blanc, Cervino o Eiger..., hacer muchos puertos "cañeros" con mi mountain bike y "disfrutar" en el descenso.
Sara en el Tuc de Costarjas, en una ascensión en solitario en el dominio esquiable de Baqueira
Con 64 años, ahora tengo 44, me gustaría verme como ahora, en la montaña, entrenando todos los días, publicando actividades en el blog y, lo más importante, ¡disfrutando!.
Acabamos con Sara en lo alto del pódium de Corsa dera Hemna hace unas pocas semanas.¡Segunda en su categoría (veteranas-1) y quinta en la clasificación general femenina!