Hicimos la ruta el 24 de enero de 2015
Ida y vuelta: 8 km

(En azul el recorrido realizado, en rojo continuación hasta la Peña Congosto que estaba prevista)

La noche anterior a la ruta, nos acercamos hasta el pueblo de San Emiliano, para hacer noche y lo encontramos literalmente enterrado en nieve.
El mercurio nos decía a la 22:00h que estábamos a 11 grados bajo cero.
San Emiliano (Babia)
San Emiliano (Babia)
Torre de Babia
Nuestra intención era llegar hasta el Collado de Veiga Redonda, avanzando por la pista que cruza el Valle de Vega Tijera y Río Torre, para luego subir desde el collado a la Peña Congosto (2.088m).
Llevábamos por tanto las mochilas bien cargadas con todo lo necesario (raquetas, piolet, crampones etc).
Nada más llegar a Torre de Babia, Dardo se hizo amigo de un lugareño que nos acompañaría durante toda la ruta.
Iniciaremos la ruta tomando la pista que sale del pueblo en dirección norte, dejando el río a nuestra derecha.
Dardo haciendo amigos
La cantidad de nieve caída en los días anteriores era enorme y las calles que habían sido despejadas, se encontraban heladas y resbaladizas.
Atravesando el pueblo
Camino a seguir para salir del pueblo
Justo a la salida del pueblo, desaparece todo rastro de huella y se hace preciso el uso de raquetas.
Pista a la salida del pueblo sin rastro de huellas
Nada más dar nuestros primeros pasos con las raquetas, empezamos a ser conscientes de lo difícil que nos iba a resultar nuestra empresa en esta ocasión.
Nos encontramos con un espesor de nieve superior al metro y medio en estado muy muy blando, lo que nos hacía hundirnos demasiado, a pesar de las raquetas.
Nuestro nuevo amigo nos marcaba el camino a seguir por la nieve virgen, pero sus pequeñas huellas no podían facilitarnos la pesadez de nuestros pasos.
Nuestro nuevo amigo, hundido en la nieve tratando de "abrirnos huella"
Fuente en el camino
Vista panorámica atrás
La nieve estaba "imposible" y se nos pegaba a las raquetas constantemente, dándonos la sensación de que los piés nos pesarán 20kg en cada paso.
Avanzábamos muy lentamente y con gran esfuerzo. No obstante, decidimos continuar, esperanzados en que la nieve se fuera endureciendo a medida que ganáramos altura.
Peleándonos con la nieve
Vista atrás en el Valle de Vega Tijera
Junto al primer letrero
Caballos en la nieve
Segundo letrero y bifurcación de caminos
El cielo nos enseña en ocasiones pequeños claros
Vista atrás tras el desvío
Imagen de La Cervata 2.087m al fondo del valle
Panorámica hacia el Montihuero
Vista atrás hacia el puente por el que cruzamos el río Torre
Tras las ramas y las bayas el pico de Michos Prietos 1.921m
Vistas del valle con el Montihuero al fondo
Fuente en el camino
Aunque sabíamos que la vuelta sería más rápida al tener ya la huella hecha, aún nos quedaban por delante otros 4 km y más pindios que los realizados hasta el momento. Así que llegó el momento de echar números: En el hipotético caso de poder mantener el mismo ritmo, haríamos cumbre a las 15:20h y aún nos quedaría el regreso, que haciéndolo al doble de velocidad que la ida, supondría al menos otras 3 o 3,5h, lo que nos haría llegar cerca de las 19:00h en el caso de no haber ningún contratiempo.
Teniendo en cuenta que a las 18:30 sería de noche, la decisión estaba clara: con todo nuestro dolor, debíamos abandonar.
Caminamos unos metros más, hasta una pequeña cascada que baja de la Peña Treméu y allí emprendimos el regreso por el mismo camino, aprovechando nuestra huella.
Últimos metros antes de la retirada, con nuestro amigo enterrado en la nieve.
Punto hasta el que llegamos con la pequeña cascada a la derecha
Dardo quería seguir
Salto de agua
Vistas al cielo
La nube se cernía sobre el Montihuero
Regresando sobre nuestras huellas
Regresando sobre nuestras huellas
Torre de Babia entre nieve y montañas
Llegando al pueblo
Nuestro amigo se despide y nos desea buen viaje de regreso
i La ruta realizada transcurre en todo momento por pista y se encuentra señalizada, por lo que no existe posibilidad de pérdida. No obstante, si se realiza en unas condiciones de abundante nieve, como fue nuestro caso, es muy posible que el camino apenas se distinga del resto del paisaje.



