Los perros de montaña


Cada vez se unen a las jornadas, más compañeros "espontáneos", aportando un toque emocional mayor.
Y es que cada uno nos cuenta con su recelo o cercanía, su historia.
Los perros de montaña, son pastores, guardianes, compañeros de pueblos viejos..., pero en ellos, siempre hemos encontrado la misma tónica, una educación exquisita y un saber estar muy alejado a veces, de lo que hemos convertido a sus congéneres urbanitas.
Caminar con estos perros casi libres, es disfrutar doblemente, pues no hay tutela, son autosuficientes y conocedores de todas las triquiñuelas, lo que facilita el camino a sabiendas de que encontrarán el propio.
Luego llegamos a la cima y compartimos el horizonte. La simbiosis es plena.

📌Nota aclaratoria; Informar que en Cotoya Pindia nunca incitamos a los perros a seguirnos en las rutas, más bien todo lo contrario, ya que en ocasiones no son apropiadas. En cualquier caso, procuramos no interferir nunca en las decisiones que ellos mismos toman.

De cada una de las rutas que hemos recorrido juntos, podemos contar algo...
🔽Como otras tantas veces parece que ha hecho, revolotea alrededor del coche mientras preparamos las mochilas, a expensas de que algo se prepara interesante.
-¡Estos van de monte y yo quiero ir!

Juventud, descaro y una excepcional dulzura nos sorprenderán, a la vez que una destreza y seguridad impresionante en lo alto de los riscos. ¡Todo un acróbata!. (VER RUTA)

🔽Un joven pastor alemán nos ve cruzar el pueblo y se une al trío de inmediato.

No se separa del grupo en ningún momento, pasando su mayor penuria al no poder continuar en una zona de trepada. 
-¡No, esperemos un momento!
Antes de proceder a bajar un improvisado corredor helado, nos alcanza. No sabemos como lo ha hecho, pero sigue a nuestro lado.(VER RUTA)

🔽Tomamos una pista ganadera y al poco tiempo, vemos como bajan monte abajo, dos grandotes dando alaridos y avisándonos de su presencia.
Parecen una pareja de perros pastores, pero ahora no hay rebaño en el monte y deambulan sueltos, tal vez en busca de comida.
Pese a su tamaño, son temerosos, seguramente por malas experiencias y el ladrido, es el único recurso que encuentran para protegerse.
Modales tranquilos y bajo una enorme cautela, comprobamos que empiezan a escoltarnos. 
Solo uno de los dos completará la ruta entera con nosotros.

De regreso entrando ya en el pueblo, un ladrido en el otro valle nos alerta. 
Está reclamando a su compañero que vuelva
Desde luego, lo hace. (VER RUTA)

🔽En aquella época hacíamos casi todas las rutas con Dardo, pero en aquella ocasión por las características de la misma, decidimos dejarlo en casa.
Bajando del Palero, nos encontraríamos con esta perra que ascendía con un grupo de montaña.

Allí en medio, entre subidas y bajadas de unos y otros, decidió dejar el grupo, dado que la atusaban para que no ascendiera más, ya que por lo visto, se había caído subiendo.
Juntos hicimos el resto de la ruta.
Años después, unos seguidores de la web, nos comentaron que la vieron al realizar la ruta.
La perra estaba sana, pero le había quedado una pequeña cojera, tal vez secuela de aquella caída. (VER RUTA)

🔽Estos dos mastines nos acompañaron en el inicio de la ruta hacia la Cervata, hasta que alcanzamos una pequeña canal y la cantidad de nieve acumulada, y su excesivo peso, les hace desistir.

Eso o que la perra estaba en celo y decidió cambiar de rumbo hacia parajes más íntimos.(VER RUTA)

🔽Tres años antes de la ruta anterior, estamos empozados en la nieve en la misma pista.
De aquella sólo pudimos llegar hasta una pequeña cascada que baja de Peña Tremeu.

Aún con estas condiciones, uno de los habitantes peludos de Torre de Babia, decidió acompañarlos, dejándonos claro, que aquel día de nada valían las raquetas.(VER RUTA)

🔽Triste encontrarnos así de famélica a esta jovenzuela, detrás del vértice del techo de Almería, en nuestro deambular por los techos de España.

Íbamos con la casa puesta, así que en el Puerto de la Rágua, pudimos asistirla de su deshidratación, mientras nos contemplaba resignada. (VER RUTA)

🔽Vigilante, posiblemente cerca de su casa, nos observa y no se lo piensa dos veces, cuando nos ve llegar y aparcar junto a la fuente.
Primera prueba, nos deja una piedra junto a la bota, nos mira y espera. Estaba comprobando si éramos adecuados.

Seguro y muy observador, pasará toda la jornada con nosotros, con breves escapadas cuando un rebeco se cruzaba en el horizonte. (VER RUTA)

🔽Al igual que nos pasó en Torre de Babia, habíamos intentado hacer la ruta anterior hacía ya dos años, pero la cantidad de nieve caída en las últimas horas y su poco consistencia, hacía imposible avanzar con la rapidez suficiente, para realizarla íntegramente.

Tierra de buenos perros, en aquella ocasión fue Jack, que junto a Dardo campará a nuestro lado, haciéndose con el cariño de todos en poco tiempo.(VER RUTA)

🔽Más de 22 kilometros por delante y a la altura de una pequeña charca, haciendo la Sierra de Gistredo. nos alcanza "Simba".

Está extremadamente delgado, y a la sombra de Dardo caminará, a la espera de algún preciado bocado, quizás en alguna cumbre.(VER RUTA)

🔽Estamos en el Mampodre y subiendo la canal central del circo, una mastina a los lejos nos ha echado el ojo.
El tamaño y su peso no es escollo, y coronamos a la vez la Peña La Cruz.
Allí decide quedarse, y bajar cuando cuando le apetezca.

De regreso, la encontramos en Maraña. (VER RUTA)

🔽Llevamos solo unos pasos y a lo lejos un vigía nos ha detectado nuestra presencia. Al principio nos mostramos reticentes, pues vamos con Dardo y no le gustan todas las compañías.
Primero cauteloso, entra por un lado, por otro...Se gana a Dardo y ya somos cuatro.

De regreso por el extenso valle del Naranco, Zar, como se llama la criatura, ha cogido mucha confianza y juguetea con Dardo, que a estas alturas y con su años, ya no puede seguirle el ritmo. (VER RUTA)

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