🥾 Salto do Prego — São Miguel, Azores

Llegamos a Povoaçao desde Ponta Delgada por la EN1-1A y continuamos por ella unos kilómetros más, hasta ver a mano derecha el desvío a Faial da Terra.
En su último tramo, la carretera desciende por una ladera hasta llegar a un cruce a la entrada de Faial, donde giraremos a mano izquierda y nos encontraremos a unos 100 metros con el inicio de la ruta. Al final de la calle, podemos aparcar el coche, junto a una fuente que hace esquina.
🗣️ "Faial da Terra es un pequeño pueblecito de apenas 400 habitantes, que sobre todo vive de la ganadería"
🚶 Dos opciones para llegar a la cascada
Desde el inicio, tenemos dos opciones para llegar al Salto do Prego. Nosotros escogimos la de la derecha, que sigue el curso del río hasta la cascada y que, según pudimos comprobar después, era la mejor opción si queríamos salvar más desahogadamente el desnivel de la ruta.
🌿 En plena selva atlántica
Según nos vamos adentrando en el bosque, la vegetación se va haciendo más exuberante y pronto nos encontramos en plena selva. La cultura cinematográfica que ha hecho mella en muchos de nosotros nos recuerda que en cualquier momento puede aparecer un Tarzán colgado de una liana.
Hacia la mitad de la ruta nos encontramos con un cruce de caminos: de frente continúa hacia Sanguinho, por donde haremos el regreso, y a mano derecha sigue hacia la cascada.
💧 El Salto do Prego
Descubrimos la cascada de repente desde lo alto y ya podemos imaginarnos el esplendor que nos espera. Pero antes de bajar, continuamos un poco más el sendero hasta pasar por encima de ella y hacernos unas fotos, junto a unos hitos que señalizan el final del camino.
"Una vez a los pies de la cascada, pensamos lo afortunados que somos, al poder contemplar estos pequeños tesoros"
🏡 Regreso por Sanguinho
Regresamos por nuestros pasos hasta la bifurcación, donde cogeremos el desvío hacia la derecha, que nos llevará de vuelta a Faial, haciendo una circular y pasando antes por la aldea de Sanguinho.
Pronto llegaremos a la aldea de Sanguinho, que toma nombre de una planta endémica de las Azores, muy popular en el pasado, antes de que la vegetación exógena la engullera como tantas otras cosas.
La aldea de Sanguinho se construyó en lo alto para evitar las crecidas del río y quizás fue debido a su inaccesibilidad por lo que se fue abandonando. Al parecer, actualmente se está restaurando y se quiere convertir en una "aldea ecológica". Nosotros ya encontramos varias casas rehabilitadas.
Desde el pueblo, el camino está empedrado y baja zigzagueando hasta Faial. Las vistas en la bajada, con el mar al fondo, el río a lo largo del valle y el verdor escalofriante, son indescriptibles.
Se trata de una ruta sencilla de seguir, ya que todo el recorrido está señalizado con marcas amarillas y rojas y transcurre en todo momento por un visible sendero, por lo que no hay posibilidad alguna de pérdida.
Es frecuente que las piedras que cruzaremos a lo largo de la senda se encuentren mojadas y resbaladizas, por lo que conviene no descuidar la atención. La senda no requiere en ningún momento el uso de las manos ni transcurre por pasos que puedan dar sensaciones aéreas.
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